Por: Germán Reyna y Herrero.

Las buenas prácticas municipales son experiencias relacionadas con la operación de una serie de acciones innovadoras y vinculadas a marcos de tipo administrativo, institucional, normativo, financiero, participativo y técnico que brindan soluciones que se adaptan a las problemáticas de una localidad y que, a su vez, contribuyen a la gestión del conocimiento que se origina en los ámbitos locales.

Así lo define el Programa Nacional de Buenas Prácticas Municipales en Costa Rica, el cual es ejemplo en Latinoamérica por la definición que ha brindado a este concepto y por destacar que una buena práctica debe ser sistematizada para aprender de las experiencias de otros, lo cual permite su aplicación en contextos diferentes a donde fue realizada.

En México, el Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal (INAFED) es el órgano que desarrolla una Guía Consultiva de manera anual, que integra las mejores acciones generadas por las administraciones públicas municipales. Tales acciones pueden ser programas, proyectos, estrategias, esquemas de prevención, políticas públicas, mecanismos de control o acciones estructuradas.

Desde 2019 se han reconocido 25 acciones que integran un Banco de Nuevas Prácticas. Las buenas prácticas se dividen en ocho módulos que corresponden a organización, hacienda, gestión del territorio, servicios públicos, medio ambiente, desarrollo social, desarrollo económico y gobierno abierto. Cada módulo integra indicadores relacionados con la gestión y desempeño, y permiten el cumplimiento de ocho Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS); tales como Equidad de género, Agua limpia y saneamiento, Trabajo decente y crecimiento económico, Reducción de las Desigualdades, Ciudades y Comunidades Sostenibles, Acción por el Clima, Vida de Ecosistemas Terrestres, Paz, Justicia e Instituciones Sólidas.

De esta forma, una buena práctica se caracteriza por ser inclusiva, sostenible, participativa, asociada con el marco institucional técnico o normativo. Cuenta con financiamiento del gobierno local y promueve la articulación con otros gobiernos locales, instituciones, organizaciones de la sociedad civil y de cooperación internacional.

Además, fortalece el capital social al educar a la ciudadanía, cuenta con una perspectiva integral, de género y sostenibilidad ambiental, brinda soluciones a un problema real, es innovadora, replicable, mejora la calidad de vida de la población y la gestión municipal.

A finales de 2023, el INAFED reconoció a 14 municipios que desarrollaron proyectos. Entre estos destacan la generación de un atlas municipal de la discapacidad en Guadalupe, Zacatecas, el Diseño Participativo de Espacios Públicos en Mérida, Yucatán; Implementación de la Norma Mexicana NMX-R-025-SCFI-2015 en Igualdad Laboral y No Discriminación en Valle de Bravo, Estado de México, así como el Fortalecimiento Administrativo y Equidad

Inclusiva: Transformando el Municipio en Documentación Eficiente y Perspectiva de Género. Estas buenas prácticas pudieron ser desarrolladas debido a que los ayuntamientos participaron en el seguimiento de la Guía Consultiva de Desempeño Municipal, la cual integra de manera puntual los mecanismos para implementar soluciones innovadoras y mejorar las condiciones de vida de la población. Por su parte, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) realiza una convocatoria de Buenas Prácticas de Monitoreo y Evaluación en las Entidades Federativas, Municipios y Socie dad Civil a través de seis categorías. Cada una refleja los avances en la institucionalización, fortalecimiento, o uso para la toma de decisiones de los instrumentos de diseño, monitoreo y evaluación de la política de desarrollo social y sus programas en las entidades federativas y municipios, así como en las acciones de la sociedad civil. Con el objetivo de brindar un panorama más amplio del tipo de buenas prácticas que actualmente se están considerando, la siguiente tabla describe sus principales características:

Entre las buenas prácticas que destacan en la convocatoria de CONEVAL en 2023, la categoría “Uso de la información de pobreza, monitoreo y evaluación para mejorar la política de desarrollo social” tuvo como ganadora a la práctica “Plataforma de Coordinación para el Desarrollo Municipal (CODEMUN)”, la cual consistió en la generación de una herramienta tecnológica para obtener información sobre pobreza, información general de los municipios, mapas con indicadores sociales, información financiera sobre los ingresos y egresos del estado y sus municipios, localidades prioritarias, información sobre la inversión del FISE, información de homicidios para cada uno de los municipios del estado de Chihuahua.

El principal objetivo de esta práctica fue mejorar la asignación de los recursos públicos a través del acceso a información clave para los municipios. Su público objetivo son los tomadores de decisiones a nivel municipal y su aporte se demuestra en que a partir de su implementación se han realizado reuniones de trabajo en 39 municipios, capacitando a los funcionarios municipales para la revisión y asignación de los fondos estatales, impacto social y contribución a disminuir las carencias sociales. La plataforma es la siguiente: https:// codemun.mx/dashboard.

En el caso de la práctica “Combate a la pobreza extrema en Lerma, a través de la reducción de las carencias sociales”, el Ayuntamiento de Lerma creó un mecanismo para priorizar y focalizar los programas sociales tomando en cuenta las carencias sociales de la población del municipio.

Las herramientas implementadas comienzan con un mapa que divide el territorio en 61 núcleos poblacionales y gestores para cada uno de los núcleos que colaboran con la identificación de las necesidades. La estrategia tiene como objetivo mejorar la focalización de los programas sociales, identificando y atendiendo a las personas que viven en situación de pobreza para ayudar a la toma de decisiones municipal. Como parte del proceso se realizaron estudios socioeconómicos para entregar apoyos de acuerdo con las necesidades de la población. Ha estado en ejecución por 10 años y se ha ido adaptando según las condiciones administrativas.

En la literatura existe escasa investigación que indique el impacto de las buenas prácticas municipales en la percepción ciudadana, lo cual constituye un área de oportunidad para gobiernos y gobernantes de incrementar la imagen positiva de su gestión, lo cual abre igualmente un capital político que puede ser beneficio so en un futuro. De ahí la importancia de revisar esta obra.

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